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El Saúco ( Ruis)*
El mes del saúco, dicho en términos oghámicos "Ruis", es el treceavo y
último mes del calendario arbóreo, según la ya conocida ordenación druídica
que investigó el escritor e investigador R. Graves.
Este ultimo mes lunar del calendario del ciclo arbóreo, que no se debe
confundir con el fin del año celta, que ocurre en Samhain como ya sabemos,
abarca desde el 25 de Noviembre hasta el 22 de Diciembre del calendario
actual gregoriano.
*Sus características como árbol:*
El saúco, que recibe el nombre científico de "Sambucus Nigra", el término
"Sambucus" viene del latín, y quiere decir flauta, en clara alusión a la
madera de este arbusto ramoso, de médula muy blanda y hueca.
Pertenece a la familia de las caprifoliáceas y es caducifolio. También es
conocido con otros nombres como: sabuco, sabugo, cañilero etc., sin embargo,
puede confundirse con el yezgo " Sambucus ebulus", aunque éste tiene un olor
mas fuerte, es tóxico y su altura no sobrepasa los 2 metros.
Otra especie emparentada con el saúco es el "sambucus racemosa", que tiene
sus flores en racimos y los frutos rojos, de sabor agradable y con virtudes
medicinales muy parecidas al saúco, pero menos potenciadas.
El saúco se encuentra en bosques, márgenes de los ríos o corrientes de agua
y setos húmedos. Es un Arbusto de hasta 10 m. de altura con tronco corto, a
menudo torcido que se ramifica y echa nuevos brotes por la base, que son
leñosos de color marrón grisáceo. Su longevidad puede alcanzar los 100 años.
Sus hojas son compuestas de hasta 12 cm, con 5 o 7 foliolos ovados y
dentados que desprenden cierto olor desagradable. Sus brotes son verdes,
vigorosos y llenos de savia, en el extremo se ramifican en 5 ramas
principales que a su vez se dividen para dar lugar a sus flores agrupadas en
inflorescencias muy aplanadas de hasta 20 cm de diámetro. Dichas flores son
hermafroditas y forman una estrella de 5 pétalos y 5 estambres, que dan
lugar a unos frutos primero rojizos y luego negros con tendencia al violeta.
Estos frutos cuando maduran son alimento predilecto de muchos pájaros.
Cuando los frutos no están maduros son tóxicos, al igual que la corteza y
las hojas.
A medida que va creciendo, su corteza se agrieta y la interior es verdosa y
fina.
*Origen y propiedades*.
Es un arbusto originario de Europa, África del Norte y Asia. Ocupa lugares
diversos pero siempre húmedos como riberas de ríos o riachuelos, huertos
húmedos y fértiles y profundos valles. A menudo se lo encuentra entre las
casas de los pueblos de las montañas, donde aún el hombre no ha intervenido
para arrancarlo de su hábitat. Se cultiva como ornamental y medicinal, pero
el respeto y estima que antaño se tenía, se va perdiendo y los hombres se
vuelven olvidadizos ante las innumerables virtudes que posee.
En Cataluña se le considera el "Bon arbre" es decir, el buen árbol, se
plantaba y se planta aunque ya menos, en las cercanías de los hogares
humanos dados sus efectos saludables.
El respeto que siempre se ha merecido el saúco proviene del Neolítico, donde
en principio se utilizaba como alimento, lo cual ya le otorgó una estrecha
amistad con los primeros seres humanos. Posteriormente cuando el hombre
trabajó la Tierra, el saúco ahondó más en esa amistad al comprobarse como
sus raíces segregaban auxinas que enriquecían la vida vegetal, a la vez que
repelía a diversos insectos, ratones, topos y otros roedores. Sus ramas eran
y son nidos de variadas especies de avispas predadoras, que controlan la
proliferación de otros insectos como pulgones, orugas etc.
Si a todo esto sumamos que ha sido utilizado como remedio medicinal para
hombres y animales, eficaz como antiinflamatorio, contra resfriados y
gripes, pues supone una ayuda excelente contra las enfermedades de tipo
respiratorio. Sus flores en infusión constituyen un buen sudorífico que
contribuye a la curación de estos procesos. Si introducimos el vapor
resultante de la cocción de un puñado de flores secas en nuestro oído,
aliviaremos los dolores de oídos, en caso de tenerlos. Su corteza tiene un
gran valor diurético, empleándose en aquellos casos en los que se hace
necesario eliminar el exceso de agua acumulada en el cuerpo como en el
reumatismo. Es eficaz contra el estreñimiento. Para combatir las
enfermedades hepáticas. Para realizar enjuagues bucales contra la piorrea.
Para tratar las hemorroides, aplicando una loción con el jugo extraído por
presión de las hojas tiernas. Para curar o desinfectar heridas o quemaduras,
aplicando sobre la zona afectada una cataplasma de sus hojas tiernas. Para
enfermedades oculares empleando una infusión con una cucharada pequeña de
flores secas y restregando los ojos con una gasa o algodón.
Posee una variedad de recursos como por ejemplo :Sus hojas son insecticidas
y frotadas sobre la piel repelen las moscas. Para esta fin también se
colgaban ramas de saúco en aquellos lugares donde existían animales, como
caballerizas y establos, con la intención de expulsar a moscas y otros
insectos volátiles.
Sus frutos frescos y maduros se usan como laxantes y adelgazantes, para el
tratamiento del dolor de garganta y de trastornos nerviosos producidos por
el insomnio, la migraña, los dolores de cabeza e inflamaciones dolorosas,
además, son ligeramente analgésicos. La infusión de flores vertida en el
agua del baño le da a éste un valor refrescante, además, contribuye a
eliminar las manchas de la cara o granos, rozaduras e inflamaciones,
usándose para lavar hematomas, contusiones, torceduras, eczemas, y otras
alteraciones de la piel como heridas, quemaduras, escaldaduras, forúnculos y
sabañones. Si añadimos que sus flores son verduras comestibles y sabrosas,
cocidas, rebozadas o fritas, y sus bayas sirven para hacer compotas y
mermeladas, jarabes y vinos, tenemos a un ente arbóreo que por todas sus
virtudes y cualidades se debería considerar como un aliado de los hombres y
no como se viene haciendo sistemáticamente, considerarlo mala hierba o
maleza inservible, cortándose sin respeto alguno. Tal es la memoria de
algunos hombres y su mal hacer con la Naturaleza.
Si en cambio, optáramos por mantenerlo presente en nuestras vidas y tareas,
podríamos ver como, además de regalarnos su porte durante todo el año, en el
solsticio de verano, por "Alban Heruin" observaríamos su radiante belleza,
sus discos florales claros y luminosos que brotan del umbrío follaje.
A pesar de la patente enemistad de la sociedad materialista con el bello y
útil saúco, a pesar de su actual condición errónea de mala hierba, y siendo
victima de las "bestias del Apocalipsis capitalista", tales como las talas
discriminadas o indiscriminadas, el fuego provocado o inconsciente, la
concentración parcelaria, etc.
Este arbusto consigue sobrevivir, en lugares apartados, donde los hombres
tienen dificil el acceso, pues tan poderoso ente busca, guiado por alguna
inteligencia invisible, lugares para enraizar, donde no es fácil hacerlo
sucumbir y hacerlo desaparecer de la faz de nuestras campiñas.
Su vitalidad es sorprendente, se le puede talar o quemar, pero él resiste y
en pocos años ostentará todo su poderío de nuevo, como ave fénix, que
resurge de sus cenizas. Sus frutos maduros a partir de Alban Heruin, es
alimento predilecto de toda suerte de aves, que a su vez, en perfecta
simbiosis, esparcen sus semillas por los suelos favoreciendo su
regeneración.
Sin embargo, junto a él, sólo son capaces de existir otras plantas con
costumbres similares tales como ortigas, zarzas y plantas trepadoras, ello
se debe a que crea una espesura en sus pies bastante sombría, pero lejos de
ser el Saúco una plaga, aun sobreviviendo a toda costa, nunca se ven bosques
enteros de este ente arbóreo. Mas bien al contrario, pues como sibarita del
suelo que es, escoge para instalarse los suelos profundos, ricos y húmedos,
y en no pocas ocasiones coincide en gusto con el hombre instalándose en los
mismos lugares que este.
Fueron los españoles, los que lo llevaron y propagaron por América, donde se
halla bien establecido en muchos países.
*Sus recursos sociales
*La madera del saúco es muy dura. Por este motivo, ha estado muy valorada en
el momento de la construcción de herramientas agrícolas y también en
ebanistería.
La facilidad con la que se extrae la médula de sus ramas, ha servido para
fabricar toda clase de canutillos para el oficio de tejedor, así como
flautas o cerbatanas. Sólo tienen esta médula las ramas jóvenes y cuando
envejecen van disminuyendo hasta desaparecer. En los troncos gruesos, su
madera es pesada y muy dura, utilizándose por ello para hacer cajas
diversas, cucharas, tenedores o pequeños objetos variados como peines. Su
corteza da un tinte rojizo. Sus hojas lo dan verde y el fruto lo da azul,
lila o violeta, dependiendo del aditivo con el que se mezcle. Sus flores
maceradas en vino le otorgan a éste un sabor y aroma peculiar y añejo. Es
fácil plantar saúcos, sólo con clavar una rama de 50 cm y de 2 años, dejando
asomar entre 20 o 25 cm de la rama de éste arbusto en un suelo que tenga
suficiente humedad, el sáuco arraiga y crecerá para regocijo de todos.
Es formidable para hacer setos sólidos, pues él mismo se protege de animales
que pudieran acercarse a comer de sus hojas o frutos, pues el olor que brota
de él, les resulta desagradable, especialmente para toda clase de roedores(
ratas, ratones, topos, conejos etc.). Sin embargo, si se decide plantar
saúcos, no es conveniente que tengan cerca otros arbustos, pues éste tiene
tanto vigor que acapararía todos los nutrientes del suelo, llevando a la
inanición a los otros.
*Nuestro Sáuco*
Para nosotros, seguidores de la filosofía natural y druídica que se entronca
con los árboles, siempre ha estado relacionado con ritos mágicos y
espirituales. En nuestras leyendas aparece como protagonista o promotor de
eventos fantásticos. Tiene un halo híbrido entre el poema, la leyenda y el
misticismo que embriaga a todos los celtas, pues en su seno se cobijan
diversas divinidades y entidades benéficas, entre ellas hadas y elfos, que a
su vez protegen a este arbusto. Maltratar o cortar un saúco puede acarrear
el castigo élfico. Incluso si es menester cortar alguna de sus ramas por
alguna primordial razón, es preciso pedir permiso a sus protectores, hadas o
elfos.
En una leyenda celta se cuenta como el aguerrido Finn, jefe de los Fianna,
en una de sus prolíficas aventuras, fue acogido junto a varios de sus
guerreros en la casa de un gigante que encendió un fuego con madera de
sáuco, y la humareda les provocó visiones de Otros Mundos y seres.
El saúco, se dice que produce alucinaciones poderosas, por lo que antaño se
utilizaba frecuentemente en las ceremonias destinadas a la profecía y a la
adivinación.
Fue utilizado también con propósitos funerarios, y se plantó en las tumbas
de algunos celtas. Se creía que si florecía el árbol, el alma de la persona
que se hallaba enterado bajo él, se encontraría feliz en la Tierra de la
Juventud, en el "Tir na N'Og" de las leyendas celtas irlandesas.
El vino que se hacia con sus frutos se consideraba como el último regalo
sagrado de la tierra, y solo debía ser bebido por los druidas o druidesas,
conocedores de las dosis adecuadas. Se vertía también sobre los lugares
sagrados.
Con las influencias cristianas el sáuco perdió su carácter místico, benigno
y útil y se le acusó de ser el madero en el que se crucificó al dios
cristiano. A raíz de esta afirmación ha ido empeorando en su trato con los
humanos, considerándolo desde entones, mera leña y fruto maléfico. O
considerándolo brujas satánicas que han sido transformadas en saúcos, en
contraposición a las leyendas célticas donde son las hadas y elfos sus
protectores. Sus frutos en algunas regiones españolas se conocen con el
desacertado nombre de "uvas de bruja". Incluso el famoso Shakespeare, no
pudo abstraerse de esa influencia cristiana y consideró al Saúco, en una de
sus obras, como símbolo de desgracia, llamándolo "apestoso saúco".
Ciertamente los capullos del arbusto, desprenden un olor característico y
fuerte que para algunas personas, no habituadas a los olores silvestres, les
resulta molesto, por ello se asocia, absurdamente a encantamientos,
supercherías y brujerías varias.
Aún hallamos más influencias no demasiado positivas del cristianismo entre
los celtas respecto a este arbusto.Ningún clan escocés o irlandés, en la
actualidad, ni bretón, ni en la heráldica inglesa, gala o hispana tiene por
emblema a un saúco. Quizás en la noche de los tiempos pudo haberlos, pero
desde que se asoció a la muerte del dios cristiano e incluso a la muerte de
Judas el Iscariote, no ha trascendido como planta emblemática.
Para nosotros, sin embargo, sigue siendo lo que siempre fue: Un Símbolo
viviente y emblemático; Por la fuerza que transpira, Por su utilidad, Por
sus cualidades, Por todas su propiedades y características tanto mágicas,
culinarias, místicas o cosméticas. Le debemos un reconocimiento, pues desde
antaño se lo ha merecido, como ente arbóreo singular que fue y es. Por
alojar en su interior a elfos y hadas y por ejercer sobre el entorno y sobre
humanos un tan magnífico influjo.No deberíamos pasar cercanos a un saúco,
sin saludarlo y mostrarle nuestros respeto y admiración.
Y ahora me permito transmitiros una receta del amigo sáuco:
*Recolección y conservación:* La primavera o el otoño son las mejores
estaciones para recolectar las flores. Hemos de escoger las hojas de los
brotes tiernos también en primavera. La corteza en el otoño y los frutos a
final del verano o en el otoño. Las flores deben dejarse secar a la sombra y
guardarlas en un lugar seco y oscuro. La corteza debe secarse al sol y
conservarla en un recipiente seco y hermético. Los frutos se pueden comer
frescos o secarlos al sol y guardarlos en las mismas condiciones que la
corteza.
*Mermelada de manzanas y saúco *
Ingredientes:
1,5 kilos de fruto de saúco muy maduro si no puede ser tóxico
1,5 kilos de manzanas
1 kilo (o más) de azúcar(dependiendo de lo golosos que seáis)
1 pizca de pimienta
1 poco de canela molida(si es de vuestro gusto)
1 limón
Manera de hacerse
Lavar y desgranar los frutos (bolitas) del saúco
En una olla se echa el fruto hasta que reviente por ebullición.
Se recupera el zumo pasándolo por un colador.
Se pesa la cantidad de jugo obtenida y por cada 50 cl de zumo, se añade
400gramos de azúcar
Se mondan las manzanas, se cortan en cubitos o cuadrados
Se pesan, y se añade 750 gramos de azúcar por cada kilo de manzana.
En la olla, se mezclan los cuadrados de manzana, el zumo de saúco, el azúcar
y las especias.
Se cuece con fuego fuerte, removiendo la mermelada, hasta que las manzanas
estén transparentes.
Se echa el zumo de limón, previamente exprimido, se da otra cocción y se
pone en tarros.
Disfrutad del maravilloso amigo que es el Saúco.
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