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Como actuan
los cristales?
Los cristales irradian constante y suavemente una fuerza vital
positiva. La energía que irradia un cristal está siempre presente, nunca
cesa, ni aun en la oscuridad. Pero al mismo tiempo, el cristal modifica la
energía que existe al focalizarla, ampliarla y dirigirla. Esto sucede
tanto con la energía existente en un ambiente como con la propia energía
de cada persona. Y es ésta capacidad modificatoria de la energía ajena,
sumada a su propia energía, lo que constituye el poder del cristal.
Uso pasivo de cristales
La mayoría de los cristales tienen, por lo menos un extremo, que es
el punto de máxima emisión de energía dirigida, de modo que, cuando se
menciona la orientación de algún cristal, se está señalando hacia donde
debe apuntar dicho extremo. En los casos de uso pasivo, un trozo de
cristal puede colocarse en cualquier sitio de una habitación, incluso en
los ángulos, pero su extremo debe apuntar hacia el centro de la
habitación, para que su irradiación vibratoria sea más eficaz. El uso pasivo de
cristales sirve para energizar positivamente cualquier espacio. Es muy
eficaz cargarlo con la luz del sol, situándolos de norte a sur.
Uso dinámico de cristales
Es importante familiarizarse con el cristal que va a utilizar,
observando todos sus detalles, forma, color, señas específicas, ¿qué ve en
él a la luz?.... ¿qué ve de él en la oscuridad?...
La mano para recibir energía es la izquierda, (eléctricamente
negativa) es la más sensible a las vibraciones.
La mano derecha (carga eléctrica positiva) es la mano de dar. En el
caso de los zurdos o ambidiestros, cada mano es de dar y recibir.
Colocando un cristal en la palma de la mano izquierda, respirando
pausadamente, concentrado solo en él, perciba las sensaciones que le provoca.
Hormigueo, mayor calor o frío en los dedos, aceleración del torrente
sanguíneo, latidos, etc.
Busque guía u orientación. Profundice en su interior, sosteniendo el
cristal en la mano izquierda, mientras que lo sostendrá con la derecha
cuando desee convertir sus deseos en acciones. Cuando nos ponemos a
tono con ellos, usar cristales se convierte en un espejo que refleja la
luz que comienza a surgir en lo más profundo de nuestro YO interior.
Permite acceder a visualizaciones y meditación.
Los cristales hablan en un lenguaje que solo puede ser captado si se
posee suficiente sensibilidad. Es entonces cuando las formas
cristalinas liberan su fuerza y comparten su secreto.
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