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El Aliso*
Entre la tribu de árboles, existe un clan dentro de la familia de las
betuláceas, que es un depósito de fuerzas salidas del Sol y la Tierra. Este
clan, en español-castellano recibe un nombre que es: Aliso. La palabra
parece provenir de la remota palabra o raíz celta "also".
Como características principales cabe señalar que este ente arbóreo, a veces
arbusto posee una ramas grisáceas con la corteza cubierta por callosidades .
No suele sobrepasar los 25 metros y su tronco es muy derecho, grueso y con
color entre el verde y el gris. Sus ramas son angulosas y forman una copa de
porte abovedado o piramidal, si bien cuando es adulto ramifica
redondeándose. Esas hojas tienen a su vez un color verde oscuro en el haz y
más claro en el envés. Al igual que las ramillas y las yemas, las hojas
poseen cierta viscosidad y son éstas caducas y dentadas, conteniendo taninos
y antraquinosas. La medida de éstas, suelen variar entre 4 y 10 centímetros,
llegando en ocasiones a medir hasta 14 centímetros.
La época de floración tiene lugar justamente en el mes lunar que lleva su
nombre y sus frutos se forman en amentos ovoides o elipsoidales con aspecto
de piña pequeña, de color verde cuando son inmaduras y de color negras
cuando maduran. Las flores masculinas se agrupan en racimos que aparecen el
año anterior a la floración y las flores femeninas forman amentos ovoides.
Su distribución geográfica abarca toda Europa, Noroeste de África y Asia,
llegando hasta el circulo Polar. En la península ibérica se encuentra en
casi todo el territorio, a excepción de las zonas secas. Las mayores
poblaciones de alisos se encuentran en Navarra y de forma masiva en todas
las riberas de la mitad septentrional de España.
En cuanto a sus propiedades fito-terapéuticas se destacan sus hojas que
poseen propiedades sedantes y cicatrizantes y se usan como astringentes,
aunque son amargas. En infusiones se utiliza para el tratamiento de diarreas
persistentes y hemorragias internas. Éstas, cocidas sirven también para
tratar amigdalitis y estomatitis. Las hojas frescas y machacadas, aplicadas
en emplastos alivian las grietas de los senos y los forúnculos.
El aprovechamiento de su madera la cual se trabaja y pulimenta con facilidad
es usada para imitar al ébano y la caoba. Tiene la gran cualidad de durar
largo tiempo con humedad y hasta bajo el agua.
Las variedades de Aliso más significativas son: El Alnus cordata, que crece
hasta los 12 metros. Alnus glutinosa, Alnus Incana que crece hasta los 5
metros y se le considera más un arbusto grande, con su variedad Aurea de
amentos anaranjados. Alnus Rubra de ramas declinadas y amentos masculinos
con longitudes de hasta 15 centímetros.
*La concepción druidica del Aliso*
Los druidas como grandes botánicos que eran y conocedores de las propiedades
de todos los árboles de su entorno, nos legaron una visión complementaria a
lo hasta ahora resumido y expuesto sobre este árbol.
Poco entenderíamos de este árbol si sólo abordáramos sus cualidades desde
los puntos de vista, morfológicos, geográficos y cualitativos. Además de
todo eso, deberíamos contemplar su leyenda y lo que a través de ésta se nos
enseña. Y es que el Aliso es uno de los entes arbóreos míticos relevantes en
nuestras creencias.
En el antiguo alfabeto druídico Oghman, se corresponde con las letras F y V
y en la secuencia cronológica de R. Graves, ocupa el 4º mes del ciclo lunar,
que abarca desde el 18 de Marzo hasta el 14 de Abril del calendario
gregoriano, periodo en el que el Sol empieza a evaporar las inundaciones
invernales, que hayan tenido lugar.
En las épocas de nuestros ancestros, se usaban estacas de su madera para
elevar las moradas cuando éstas eran construidas en las riberas de ríos o
lagos o en zonas pantanosas.
En nuestras creencias, el Aliso está vinculado al espíritu guerrero de los
clanes celtas y tal y como se relata en "La batalla de los Arboles", este
árbol lucha en primera línea con valor y entusiasmo. Hay otro poema
irlandés, atribuido a Ossian "Canto de los árboles del bosque", donde se
define al Aliso como el símbolo del fuego, símbolo de la firmeza, de la
persistencia, de lo duradero y fiable. Esos frutos apiñados y en forma de
espiral, característica ésta, como sabemos, muy apreciada por nuestros
druidas de antaño, que antes mencionaba, es símbolo de resurrección y
coraje. De su corteza se extraía un tinte vegetal muy apreciado, denominado
rojo aldina que aparece en las "Tríadas Galesas" cuando se cita a unos
héroes carmesíes que usaban esta tintura vegetal. Son los referidos como
Ro-eim, que vendría a traducirse como "aquellos que enrojecen su rostro".
También se extraían otras tinturas, verdes de sus tallos y marrones de sus
flores.
La rama del Aliso está relacionada con la figura de Bran en el poema Galés
"Cad Godew"o "La batalla de los Arboles", incluido en el libro de Taliesin.
El personaje de Bran, relatado en el ciclo también Galés de los Mabinogi o
Mabinogion, és un héroe que se convierte en un dios del inframundo a pesar
de ser un dios solar y en un principio, dios de curación y resurrección.
*Fragmento del "Cad Goddew"*
Bajo la raíz de la lengua una lucha sumamente terrible,
Y otra furiosa detrás, en la cabeza.
Los alisos de la primera fila iniciaron la refriega,
El sauce y el fresno silvestre tardaron en ordenarse.
El acebo, verde oscuro, tomó una actitud resuelta,
Esta armado con muchas puntas de lanza que hierven la mano.
Con el pisotear del rápido roble, cielo y tierra resuena,
Recio Guardián de la Puerta- es su nombre en todas las lenguas.
Grande era el argoma en la batalla, y la hiedra en su flor,
El avellano era el árbitro en ese tiempo encantado
Tosco y salvaje era el abeto, cruel el fresno,
No se desvía la medida de un pie, golpea directamente en el corazón.
El abedul, aunque muy noble, tardó mucho en armarse,
pero no fue por cobardía, sino por su gran tamaño.
El brezo consolaba a la gente exánime,
Los álamos de larga resistencia sufrían mucho en la lucha.
Algunos de ellos eran expulsados del campo de batalla
A causa de los agujeros hechos en ellos por la fuerza del enemigo.
Muy airada estaba la vid, cuyos secuaces son los olmos,
Yo la elogio mucho ante los gobernantes de los reinos.
Fuertes caudillos eran el endrino, con su fruto nocivo,
El espino blanco no amado de naturaleza parecida.
El junco que persigue velozmente, la retama con su cría,
Y la hiniesta que no se comportó bien hasta que la domaron.
El tejo que desparrama dotes estaba malhumorado al margen de la lucha,
Con el saúco lento para arder entre fuegos que chamuscan,
Y la bendita manzana silvestre riendo de orgullo,
Desde el Gorchan de Maelderw junto a la roca.
Resguardados se quedan el ligustro y la madreselva,
Inexpertos en la batalla y el pino cortesano.
Pero yo, aunque menospreciado porque no era grande,
Combatí árboles, en vuestra formación en el campo de Goddeu Brig
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